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22 de Abril de 2019 Son las 3:31

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Especial Semana Santa 2019
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Las Noticias de Cuenca

Museo Roberto Polo

A cinco meses de que finalice la legislatura, parece claro que el alcalde de Cuenca, Ángel Mariscal, no va a ser recordado por haberle dado a la ciudad el impulso que esta necesita en materias como la limpieza, el servicio del transporte público, el acceso al Casco Antiguo, el urbanismo o los parques infantiles.

Pero, lo que es más grave, corre el riesgo de ser recordado como el alcalde que dio la espalda a los intereses y a la oportunidad de desarrollo de la ciudad si, finalmente, se niega a ceder al Gobierno de Castilla-La Mancha la Casa Zavala, de propiedad municipal, para que esta pueda acoger, a partir de marzo, parte de las obras que el coleccionista Roberto Polo ha cedido al Gobierno regional.

Al contrario que en otros asuntos, en este caso no puede escudarse en eso de que “no hay dinero” por la crítica situación de las arcas municipales y la adhesión del Consistorio al Plan de Ajuste, pues él realmente no tiene que hacer nada: solo ceder el inmueble a unas obras que pueden suponer un antes y un después y propiciar a Cuenca un impulso incluso mayor que el propiciado por la apertura del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, hace ya más de cincuenta años.

Pero parece que al actual primer edil no le gusta respaldar proyectos que proceden de administraciones de otro color político, como también ha demostrado con la propuesta del Gobierno regional de construir un ascensor de acceso al Casco Antiguo. Algo que solo se puede entender desde la ceguera partidista de quien no está dispuesto a dar ni agua al ‘enemigo’ aunque por culpa de sus decisiones sea la ciudadanía en su conjunto la condenada a pasar sed.

Un alcalde conservador, Rodrigo Lozano, cedió en la década de los sesenta las Casas Colgadas para la apertura del Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Y acertó. Imagínense, de hecho, una Cuenca sin el presente y la historia de nuestro gran museo. Y otra política igualmente conservadora, Marina Moya, accedió a que el Convento de las Carmelitas Descalzas albergara ese otro gran museo que hoy tenemos, el de la Fundación Antonio Pérez. Dos pasos adelante que, junto al Espacio Torner, necesitan ahora de este nuevo proyecto que ya quisiera para sí cualquier otra ciudad del mundo, pues entre las pinturas y esculturas de la colección de Polo, valorado en varios millones de euros, las hay de autores como Kandinsky, Delacroix, Jonoré Daumier y Oscar Schlemmer. Además, por su alianza con Toledo, sede del otro gran espacio dedicado a Polo, va a generar una promoción impagable de la capital conquense en la capital regional, que todos sabemos que es mucho más conocida internacionalmente que Cuenca, a la que suele triplicar en número de visitantes.

Esperemos, por tanto, que tanto el alcalde como el presidente de la Diputación y del PP, Benjamín Prieto, como el candidato de los ‘populares’ a presidir Castilla-La Mancha, Francisco Núñez, recapaciten. Porque, hasta la fecha, no lejos de ello, lo que han hecho ha sido menospreciar el proyecto de museo y arremeter contra Emiliano García-Page. “No solo de exposiciones vive el hombre, y menos el conquense”, ha llegado a decir Prieto, mientras que Núñez ha acusado al presidente regional de “querer generar polémicas espurias para tapar su inacción y desvergüenza con Cuenca”. Pues nada. Que gobiernen ellos y vuelvan a paralizar las obras del nuevo hospital y a reducir el personal de la sanidad y la educación. Y a intentar traernos el ATC.

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