29 de Mayo de 2017
Opinión

PAU de Villaromán IV

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Izquierda Unida Cuenca

En Izquierda Unida celebramos la cancelación del PAU de Villa Román IV, así como la desprogramación de este sector eliminando el Plan Parcial.


El Ayuntamiento se ve obligado a deshacer la desastrosa gestión urbanística de la ciudad a la que nos condujo la complicidad de un constructor, Aurelio González, con el PSOE que gobernaba el Ayuntamiento  y con la Junta de Comunidades que le aprobaba todo. También con la colaboración de otros empresarios locales.


En definitiva, ha fracasado un pretendido “negocio”, porque ya no es posible, tal y como lo califican ahora los informes técnicos municipales, al más puro estilo de lo que definía ya Troitiño en los años 80: un modelo urbanístico (el conquense) en el que “el capital ha explotado las necesidades sociales, y el poder político, en clara y abierta hermandad, le dejó absoluta libertad de acción, con el objetivo de consolidar unas oligarquías en las que apoyarse”.


Y es que construir Villa Román IV no era más que un negocio. En 2006, como hoy, no había ya necesidad de construir una promoción de 3.000 viviendas nuevas, cuando la ciudad contaba con en torno a 4.000 viviendas vacías. Cuando había posibilidad de construir en suelos ya urbanizados otras 1.400, y cuando había suelos ordenados para construir más de 8.000. Porque eso es lo grave, que habiendo suelos urbanizables, se optó por reclasificar el campo y urbanizar en suelos calificados como rústicos, que se consideraban no aptos para el modelo de crecimiento de la ciudad.


Los gobiernos de entonces, en el Ayuntamiento y en la Junta de Comunidades, dejaron en papel mojado el Plan General de 1996 que anteriormente habían aprobado y  que, con sus aciertos y sus errores,  era el modelo a aplicar. Un modelo muy distante del ejecutado, que priorizaba la urbanización en la zona del Terminillo, mucho más lógica y razonable, y que no hubiera generado los problemas que hoy tenemos de movilidad urbana, con un lamentable servicio de autobús y dependiendo exclusivamente del coche, porque todo está lejos de Villa Román, de donde vive la gente. La ciudad dispersa que tenemos, frente a una ciudad más compacta de haberse seguido las directrices de malogrado Plan General de 1996.


En Izquierda Unida siempre se tuvo claro que no se podía apostar por inflar la “burbuja inmobiliaria” en contra del modelo de crecimiento  de la ciudad establecido en el Plan General. Y siempre nos manifestamos en contra de este PAU en todos los procedimientos administrativos que condujeron a su aprobación. PAU que llevaba además, como añadido, un túnel por debajo del Cerro del Socorro hasta la hoz del Huécar, patrocinado por la Junta de Comunidades. Junta que no tuvo reparos en modificar la ley urbanística sobre la marcha para hacer “legal” este PAU, que no lo habría sido con la legislación entonces en vigor.


Hoy los informes técnicos son unánimes, tanto municipales como regionales, calificando aquello como “insostenible” e “improcedente, por inviable e inoportuno”. Por fin, ya no es sólo IU clamando en el desierto. Pero tan insostenible es hoy como lo era en 2006. De ahí nuestra posición en el Pleno: quienes hicieron el entuerto, ahora que lo deshagan. Pues sólo ellos, PP, PSOE y entonces Independientes por Cuenca, votaron a favor de este PAU.


Y ¿de qué son responsables? De la posibilidad de que al final este desaguisado lo tengamos que pagar entre todas y todos los conquenses. Ahora culpamos a GV. Pero las demandas a partir de ahora lloverán contra el Ayuntamiento. De GV, y de los propietarios de los terrenos. Cabe la posibilidad de tener que devolver 9 millones de euros correspondientes a los aprovechamientos urbanísticos, que el Ayuntamiento vendió a precio de suelo urbano, que  ingresó y se gastó. Además habrá que ver las reclamaciones e indemnizaciones que plantean las empresas que tenían pensado construir ahí y que mantienen que el Ayuntamiento es también responsable. En definitiva todo puede acabar en más deuda que pagaremos todos y todas.


Y un último detalle. El acuerdo de resolución del PAU establece que el suelo ha de permanecer como “urbanizable no programado”.  A nuestro criterio, debería ser rústico. Rústico era en el Plan General de 1996, y rústico debió permanecer. Así no tendríamos los problemas que esto supone hoy.


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