17 de Mayo de 2017
Opinión

Sin sorpresa

boton compartir en twitter Share this Facebook
Orión

De jóvenes aprendimos que una de las más firmes bases del ideario revolucionario  se expresaba con la consigna ‘Cuánto peor, mejor’.

Desde esa  perspectiva, el hecho de que el “sistema” produzca sensibles incrementos en la calidad de vida de una comunidad, tanto en infraestructuras como en disponibilidad de bienes, servicios o reconocimiento de nuevos derechos, es para el revolucionario una mala noticia. Es de una lógica aplastante. Ellos aspiran a derribarlo y sustituirlo por otro diferente en el que se imponga su visión del mundo y de la sociedad. Asaltar el cielo, llamó a ese ejercicio Pablo Iglesias y  requiere de  un punto de partida incuestionablemente malo y en el que no se aprecien signos de mejora. Si esta se produce la causa sufre.

El campo electoral abonado de estos partidos revolucionarios son, normalmente, los sectores sociales y económicos menos favorecidos, más azotados por las crisis o que se encuentran fuera del foco de los gobiernos y  cuyos problemas tienden a agravarse sin que se aprecien signos esperanzadores en el horizonte inmediato.

Pero  esta tendencia, contrastada por las elecciones y las encuestas, encierra una curiosa paradoja. Si el Gobierno y una parte de la oposición pactan determinados planes que comportan mejoras que incluyan también a los más necesitados, los revolucionarios lo considerarán una mala noticia y tenderán en su discurso a minimizar el alcance y se opondrán a su implantación, aún a costa de perjudicar a su electorado. Esto no es un ejercicio teórico. Podríamos decir, utilizando un lenguaje cinematográfico, que está basado en hechos reales.

Según esta lógica, no es de extrañar que en Francia Melenchon se haya negado a formar parte del  cordón sanitario ideado para contener la plaga infecciosa de la ultraderecha gala. Es más, el escenario ideal para él nos permitimos imaginar que hubiese sido una victoria ajustada de Le Pen: el “sistema” herido de muerte por la mano de su propia excrecencia. 

Esto le habría facilitado una inmejorable rampa de salida para las legislativas de junio. Pero no ha podido ser y  seguirá formando parte del “sistema” a la espera de tiempos mejores para él, que naturalmente serán peores para todos los demás.

¿Y por estos pagos? Pues se puede apreciar que la estrategia podemita es un ejemplo claro del libro de estilo revolucionario.

Si al Gobierno le va mal, mejor. Si al PSOE le va mal mejor que mejor (¡ojalá duraran dos años las primarias!, deben estar pensando) pues deducen de este modo que a ellos les irá mejor.

El espectáculo que Pablo Iglesias está dando es coherente con su ideario revolucionario. No en vano estuvo aprendiendo en Venezuela si bien se frustró el magisterio griego.

Y si hablamos de nuestra región debemos hacerlo con el pasmo que produce siempre observar a unos alumnos aventajados en el desarrollo de la estrategia marcada por el líder. Sin sorpresa.

Al no votar los presupuestos regionales los diputados de Podemos nos han privado a todos de notables ventajas que se habrían de financiar con ellos y cuyo alcance y extensión ya se han  difundido.

Pero sobre todo han impedido que se puedan desarrollar proyectos de actuación sobre la población más necesitada que habían sido pactados por su iniciativa con el PSOE regional, es decir programas sociales nuevos que incidían sobre los colectivos que teóricamente ellos consideran su semillero de votos.

¿Y cómo pueden convivir con semejante contradicción? Muy fácilmente si su discurso se orienta a imputar al Gobierno de García Page la responsabilidad por lo que no se hará.

Es una consecuencia de esta época en la que la verdad ha dejado de importar y se la considera tan pasada de moda como… el franquismo, por ejemplo. 

Evencio apuntilló animoso: ¡Exacto, estamos en la época del pos-franquismo y de la pos-verdad. Pero reconoce conmigo que al “sistema” hay que echarle una buena repensada!

-Sí, una buena reflexión es más necesaria cada día. Contesté.

Queda dicho.


< VOLVER IMPRIMIR EL ARTÍCULO
© Copyright La Noticias de Cuenca       ||       Diseño, programación y hosting by web dinámica ®