14 de Junio de 2017
Opinión

Remontes mecánicos

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Las Noticias de Cuenca
Mucho se está hablando en esta legislatura sobre la necesidad de mejorar la accesibilidad al Casco Antiguo de Cuenca a través de la instalación de unos remontes mecánicos (principalmente se habla de un ascensor o de unas escaleras mecánicas), algo no obstante de lo que se lleva hablando desde hace casi 80 años sin que hasta la fecha haya visto la luz mientras que la vecina Toledo cuenta desde hace años con dos escaleras mecánicas de acceso a su casco histórico. 

Fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, el primero en tomar la iniciativa poco después de asumir la presidencia de la Junta en junio de 2015, planteando la posibilidad de construir un ascensor panorámico que comunicara el Paseo del Huécar con el puente de San Pablo, una idea que sin embargo no recibió el visto bueno del Consorcio Ciudad de Cuenca, organismo que no obstante se comprometió a estudiar otras posibilidades de acceso.

En esta línea, el Gobierno regional contactó hace unos meses con un grupo de arquitectos para que elaboraran un anteproyecto sobre las posibilidades de instalar un remonte en algún otro punto de la ciudad, y se espera que sus conclusiones se conozcan próximamente.

Vecinos, hosteleros, comerciantes, arquitectos, visitantes… Prácticamente toda la sociedad conquense considera necesario un remonte que facilite el acceso a nuestro entorno más preciado pero de tan complicado acceso dadas sus empinadas cuestas, que lo hacen prácticamente inaccesible para la gente mayor o con problemas de movilidad salvo que hagan uso del coche privado, del taxi o del muy mejorable servicio de autobuses (¿para cuándo vehículos-lanzadera?).

La mayoría de los grupos políticos con representación en el Ayuntamiento también están de acuerdo en ello. Todos menos el Grupo Popular, que es quien gobierna. Y nos preguntamos por qué.

Tanto el alcalde, Ángel Mariscal, como el concejal de Urbanismo, Julián Huete, se refirieron además durante el último pleno municpal con cierto desprecio a los remontes, una palabra que Huete califica de “poética”, entendemos que con ánimo de ridiculizarlos, mientras que para el primer edil apostar por esta infraestructura sería “empezar la casa por el tejado”. 

Eso sí, mientras Mariscal antepone al estudio de unos remontes la elaboración de un Plan de Movilidad Urbana Sostenible (aunque ya se hizo uno en la legislatura de Francisco Javier Pulido que acabó en un cajón) Huete da prioridad al nuevo Plan de Ordenación Municipal (POM), el cual no estará listo hasta dentro de cuatro años. Consecuentemente, Huete pide “paciencia”. Pero, si seguimos así, como bien dice la portavoz de Ciudadanos, María Jesús Amores, “en 2050 seguiremos diciendo que Cuenca tiene un problema de accesibilidad al Casco Antiguo”.

Da la impresión de que en la capital conquense a la gente le gusta mucho debatir, analizar, reflexionar y hacer proyectos. Proyectos y más proyectos en los que durante años se invierte un dinero que al final acaba en el cajón del olvido. Ocurrió con Carretería hasta que en la pasada legislatura el equipo municipal decidió dar un paso al frente y peatonalizarla, demostrando que, en una ciudad de poco más de 50.000 habitantes como Cuenca, no era algo tan complicado ni digno si quiera de estudios: bastaba hacerlo. 

Y con los remontes pasa igual. Es verdad que hay que cumplir una serie de requisitos para contar con el visto bueno de Patrimonio y no correr el riesgo de perder la distinción de Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Pero soluciones tiene que haber. Las habido en Toledo, y por partida doble, y Cuenca no puede ser menos. Otra cosa es que haya quien no esté interesado en que se encuentren. Aunque no encontramos explicación lógica. Entendemos que dotar al Casco de un remonte reduciría la demanda de los aparcamientos del entorno, la de los autobuses y la de los taxis. Pero tampoco tendría por qué ser una caída exagerada. 

Así que, tras mucho reflexionar, nos da por pensar que, en realidad, no es más que una cuestión de egos: de que a determinados políticos les molesta que sean otros, y no ellos, quienes hayan tomado la iniciativa. “El liderazgo del Urbanismo lo lidera el Ayuntamiento”, apuntó, con evidente redundancia, el concejal de Urbanismo durante el pleno. A lo mejor por ahí van los tiros.

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