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19 de Octubre de 2019 Son las 0:07

Entrevistas

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Especial Semana Santa 2019
Javier Benayas

“No hay que mirar para otro lado si vemos una actitud que llama la atención”

La prevención de las agresiones machistas, clave en unas fiestas tan multitudinarias como las de San Mateo en Cuenca

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Foto: Saúl García
17/9/2019 · Gorka Díez

Las fiestas de San Mateo llegan con algunas novedades, como las actividades infantiles en la plaza de Mangana o la mayor presencia de gigantes y cabezudos. Y con las expectativas de que el público se dispare en los dos días que caen en fin de semana, el viernes 20 y el sábado 21. “A más gente, mas riesgo hay de que ocurran cosas”, advierte el presidente de la Asociación de Peñas Mateas, Javier Benayas (Santa Coloma de Gramonet, Barcelona, 1980), que vivirá sus terceras fiestas al frente del colectivo.

P.- ¿Cómo se presentan las fiestas?

R.- Prácticamente igual que los últimos años, aunque con algo más de incertidumbre por el viernes 20 y el sábado 21, al caer en fin de semana, por la cantidad de gente que puede haber. Y a ver si tienen aceptación las novedades que ha incluido el Ayuntamiento en el programa como poner actividades infantiles en la plaza de Mangana en el mismo horario que la suelta de vaquillas. También, nosotros hemos puesto el San Mateo infantil el viernes por la mañana, a falta de más fechas, y a ver si tiene aceptación.

P.- El San Mateo Infantil es en día de cole…

R.- Sí. En los últimos años se hacía dentro de Cuenca Histórica, como las verbenas previas, pero salió una normativa según la cual si la plaza de Ronda está ocupada, como lo está en esos días con varios puestos hosteleros, no se podía hacer verbena en la Plaza. Al dotar además a Cuenca Histórica de más actividad, este año con varios grupos recreacionistas nacionales, y haber un mercado que ocupa Obispo Valero y la Plaza Mayor, si salimos con los carretones cuando la gente está viendo los puestos, se corren unos riesgos innecesarios. Así que lo haremos el viernes y consistirá en un pequeñito desfile y suelta de carretones. Los niños salen a la una del cole y está programado para la una y media, además que se puede retrasar diez minutos el comienzo. Vamos a probarlo. Prefiero hacer esto a decir: no va a haber.

P.- Las actividades infantiles en Mangana pueden ayudar a evitar que haya menores que se introduzcan en el recorrido…

R.- Hay una legislación que debemos cumplir: no puede haber menores de 16 años dentro del festejo taurino. De lo contrario, a un padre le pueden denunciar y asume el riesgo potencial que un animal bravo le puede causar. No sirve decir “la vaca está en tal sitio, lejos”, porque un animal de este tipo, si aprieta corriendo o hace una carrera larga, tiene patas largas y te come el terreno. Veo mucho esto en Alfonso VIII, donde aunque la vaca esté en Obispo Valero, hay mucho chiquillo. Pero quién dice que no llega en 30 segundos y, como el chiquillo se caiga, entre que se levanta tiene la vaca encima.

R.- La gente que corre la vaca tiene que controlar…

R.- Sí, los que están alrededor de la vaca, la primera fuerza de empuje, son corredores experimentados y maromeros. Un poco más atrás ya está el que comienza. Pero todo el mundo tiene derecho. Lo que hay que hacer es dejarse aconsejar. Nadie le va a poner pegas por preguntar dónde se pone, qué hace, sino que los más experimentados le van a ayudar y a enseñar. Si lo hace a mala idea o por su cuenta, corre el riesgo de que se lleve un percance o ponga en peligro a alguien. También, si no estás en condiciones físicas, es mejor no estar, porque, además de a tu propia seguridad, pones en riesgo al resto.

P.- Hay gente dentro del recorrido tomándose algo junto a los bares, lo que puede ser peligroso...

R.- Mi opinión es que como mejor se corre la vaca es en el morro y sin perderla la vista, porque me puedo fijar estando apoyado en una pared, pero, si se da la vuelta, a lo mejor estoy despistado. A estos animales hay que tenerlos siempre a la vista. Estar en una pared hablando con alguien, pendiente de cuando pasa, no vale, porque si a los quince metros se da la vuelta y yo estoy de espaldas, a lo mejor me pilla. Para tomar algo, preferiblemente fuera de la barrera. O dentro del bar. Luego es verdad que en San Mateo cada uno tiene su ubicación, su punto fijo, y asume los riesgos personalmente.

P.- El problema está en que no es un recinto cerrado como una plaza de toros, sino que dentro de él hay bares y tiendas abiertas, adonde la gente accede…

R.- Claro… Si quiero ir a comprar al bar, tengo que cruzar el recinto, no me queda otra. Hay que tener precaución. Informarse de dónde puede estar el animal, dónde no, y si uno va a cruzar de una barrera a otra, debe hacerlo por el punto más cercano, no cruzar todo el recinto. Hay gente que sube por Alfonso VIII y quiere ir a San Pedro, pues a lo mejor interesa hacerlo por la torre de Mangana, calle del Fuero, San Miguel… Aunque des más vuelta, estás más seguro y no te pones en riesgo, porque el miedo te paraliza.

"Mi opinión es que como mejor se corre la vaca es en el morro y sin perderla la vista, porque me puedo fijar estando apoyado en una pared, pero, si se da la vuelta, a lo mejor estoy despistado"

P.- ¿Qué es San Mateo para los conquenses?

R.- Es la fiesta más popular de Cuenca, que se vive en ambiente familiar, de amistad, de camaradería, donde las peñas montan su programa dentro de la fiesta, pero todo el mundo es bien recibido. Cuando vas a una peña y conoces a alguien, o sin conocerlo, es raro que no te den un trozo de bocadillo, te inviten a probar la comida que estén comiendo o a tomar algo. Que te lo nieguen es muy raro: es una fiesta popular.

P.- Con el alcohol, se aboga por predicar la moderación...

R.- Sí, yo soy el presidente de la asociación de peñas y no bebo alcohol: se puede disfrutar de la fiesta igual. Cuando hablamos de que en las peñas hacemos litros de zurra, hay que pensar que incluimos no solo a los cien peñistas que tenemos, sino a que venga el amigo, el novio, la novia, el primo… Y hay que invitarles a tomar algo, con lo cual no calculas para cien, sino para el doble. En el galopeo de Tarancón, en San Fermín, en todas las fiestas pasa igual… El primer día, entre el desfile y la primera suelta de vaquillas, lo coges con ganas pero el segundo ya te lo tomas más relajado y suele ser más suave. Hay que moderar el consumo e impedir que los menores tengan acceso en las peñas al alcohol, algo en lo que trabajamos. Y no es complicado por las peñas, sino por la fiesta en general, porque al final hay mucha gente y yo puedo impedir que un peñista mío que sea menor beba en mi peña, pero no sé dos calles más para abajo lo que puede hacer.

P.-Son unas fiestas con relevo, en la que participan menores y también jóvenes de 18, 19, 20 años…

R.- Yo diría que el grueso de algunas peñas es gente de 18, 20, 25 años. Y también a los niños les gusta, con lo cual el futuro está asegurado. La gente que ahora busca algo más de marcha, dentro de unos años ya no buscará tanta marcha pero a lo mejor se interesa más por el festejo taurino. Vas pasando por distintas fases: al principio aguantas los cuatro días sin dormir, luego ya necesitas dormir, y luego ya no vas ni a la verbena. O estás de peña en peña al principio pero luego ya prefieres estar en la vaca para no cansarte tanto.

P.- Ha dicho que le preocupa el viernes y sábado. ¿Puede llegar a saturarse la Plaza los fines de semana?

R.- No es preocupación. Cuando lo tienes de cara a días laborales, sabes que la que está es gente de Cuenca. Pero, cuando llega el fin de semana, viene mucha gente de fuera. Entonces, al final hay mucha gente, y cuanta más gente, más riesgo hay de que ocurran cosas.

P.- El espacio es el que es…

R.- Claro, las ubicaciones no las podemos ensanchar. El Casco Antiguo tiene la orografía que tiene y cuanta más gente hay, como en todos los sitios, hay más riesgo de que ocurran cosas. Entonces, cuando caen en fin de semana me dan un poco más de respeto por eso, porque seguramente el viernes y el sábado habrá más gente dentro del recorrido de la vaca, las verbenas tendrán más gente… Hay que estar más pendientes de los percances que puedan ocurrir…

P.- Si hay mucha gente y cuesta moverse, se disfruta menos…

R.- Aquí invitamos a todo el mundo, pero cuando estás las 24 horas pendiente del teléfono, no es igual saber que la gente se marcha de la verbena a las dos de la mañana porque al día siguiente tiene que trabajar que saber que van a aguantar hasta las cuatro de la mañana y en vez de 2.000 va a haber 7.000 personas. Ya estás con más incertidumbre.

P.-Va a haber campaña de prevención de la violencia sexista…

R.-Sí, el año pasado ya colaboramos con el Instituto de la Mujer y me consta que este año van a volver, por lo que colaboraremos en lo que nos pidan. El año pasado pusieron una carpa en la Plaza de España como punto de información antes del desfile y luego otro en la Plaza Mayor. Vamos a colaborar con todas esas iniciativas gustosamente.

P.- ¿Qué se puede decir al respecto? Porque sí son unas fiestas con más riesgo de este tipo de incidentes que las de, por ejemplo, San Julián…

R.- Hay que respetar. Primero, al Casco Antiguo, a los vecinos, a las personas, a los animales, que no se pueden coger de los cuernos, del rabo… En cuanto a la violencia sexista, si una persona no quiere ir por un determinado camino, no se la puede obligar. Y la gente no tiene que mirar para otro lado: si vemos una actitud que llama la atención, a lo mejor si se lo hacemos saber entre muchos conseguimos más que si nos damos la vuelta. Yo creo que estas campañas son buenas y habrá que hacer más hincapié. También, si vemos que una persona va a orinar en la vía pública, si en vez de darnos la vuelta fuéramos un grupo amplio y se le recriminara la actitud, probablemente se conseguiría eliminar estas prácticas independientemente de que pueda que tenga que haber más baños. Lo mismo que si vemos que una persona tira algo a la hoz: hay que decirle que no ensucie, que hay bolsas de basura y papeleras y contenedores por muchos sitios. Cada vez hay, de hecho, más llamadas de atención.

Hay que respetar. Primero, al Casco Antiguo, a los vecinos, a las personas, a los animales... En cuanto a la violencia sexista, si una persona no quiere ir por un determinado camino, no se la puede obligar. Y la gente no tiene que mirar para otro lado:

R.- ¿Se va mejorando el comportamiento?

Poco a poco. Yo entiendo el cabreo de los vecinos, porque con uno que haga algo, lo sufren. Nosotros desde las peñas ponemos mucha logística de bolsas de basura, pero es tal la cantidad de gente que hay que es difícil no ensuciar con los medios que tenemos. Una peña de cien personas con contenedor de esos chiquitines, lo llena enseguida. Otros años han pasado a recoger la basura tras las vaquillas, y bienvenido sea todo para procurar estar más limpio.

En la verbena veo vídeos y fotos y estamos de acuerdo en que se queda hecha un asco por la noche. Pero, ¿dónde tiras el vaso por la noche si no hay ni un contenedor? A lo mejor habría que estudiar que, al tiempo que sube el camión con el escenario, lo haga otro con más contenedores y los ate a la barrera para que la gente pueda depositar su vaso.

Este año, por las elecciones, San Mateo se ha cogido un poco tarde para la organización que requiere. Procuraremos que en los año sucesivos se coja con más antelación para poder solucionar estas cosas, que cuando mejor se solucionan es en caliente: nada más terminar las fiestas hay que analizar lo que ha ocurrido y buscar una solución a los problemas para el año siguiente. Porque, si pasa un tiempo, se enfría y va a ser más difícil.

P.- El trabajo de la asociación de peñas será duro pero, ¿merece la pena?

R.- Claro que merece la pena. Todo lo que sea intentar trabajar por tu ciudad y por tu fiesta, adelante y bienvenido sea. Este es mi tercer año, ahora como gestora, a ver si la gente se anima a presentarse. Mucha gente a lo mejor desconoce el modo de trabajo, pero lo hay, porque además de San Mateo están Cuenca Histórica y los congresos de toro de cuerda. Hay gente que realmente se involucra y tira para adelante.

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