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Especial Semana Santa 2019
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Vehículos “a punto” antes de iniciar un viaje de larga distancia

Los talleres perciben un aumento de la demanda en época estival tras el parón que notaron con la crisis

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Foto: Saúl García
6/8/2019 · Gorka Díez

La puesta a punto del vehículo en vísperas de marcharse de vacaciones es un tópico del verano que sigue cumpliéndose. Los talleres ya no aprecian ese “repunte” de la demanda que se dio una vez superados los años más duros de la crisis, cuando muchas familias limitaron al máximo el gasto en el mantenimiento del coche y recortaron, a su vez, los viajes vacacionales, pero son muchos los que acuden en esta época a que les revisen su vehículo.

Quizá, eso sí, no tanto como sería lo recomendable, según sostiene Miguel Garrote, presidente de la Asociación Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles de Cuenca (Tracc), que advierte de que ha aumentado la recogida en carretera de vehículos averiados. Claro que esto segundo puede tener otra explicación: la gente sale más de vacaciones que hace cinco años y el hecho de utilizar más el coche contribuye a su deterioro y aumenta el riesgo de averías.

“Aunque muchas personas realizan un mantenimiento anual del vehículo, también los hay que siguen con la mentalidad de no acudir al taller hasta que se rompa o no pase la revisión. Pero una rotura es mucho más costosa que un mantenimiento bien hecho”, señala el presidente de esta asociación integrada en la CEOE-Cepyme Cuenca y que agrupa a dos centenares de empresas.

"Muchos hacen un mantenimiento anual del vehículo, pero los hay que siguen con la mentalidad de no acudir a el taller hasta que se rompa o no pase la revisión”

Entre las revisiones más importantes está la de la correa de distribución, de la que dependen los giros del vehículo y que, si se rompe, puede dañar el motor y otros elementos, por lo que debe ser revisada y cambiada cada cierto número de kilómetros. Pero también es importante cambiar periódicamente el aceite y los filtros, revisar el líquido de frenos, el estado de las ruedas o el del radiador y el anticongelante: si este último no está puesto al día puede escasear y ocurrir que, en un viaje largo, el vehículo se caliente en exceso.

Entre las principales demandas en estos meses de verano se encuentra, asimismo, la reparación de los sistemas de climatización. “La gente en invierno no hace caso y al llegar el verano, como las distancias en Cuenca son cortas, muchos ni lo utilizan: al querer irse de vacaciones es cuando lo prueban y ven que no les funciona”, alerta Garrote.

LA REVISIÓN, CON TIEMPO

Lo que en los talleres de la provincia recomiendan es acudir al taller con tiempo antes de emprender el viaje y no dejarlo para última hora, pues esto último puede impedir que el coche esté a punto a tiempo en el caso de que se halle una avería de calado. “Hay gente que se va mañana de viaje y se da cuenta de que tiene que llevar el coche a revisar, entonces viene a un taller pero muchas veces no da tiempo a subsanarlo: la gente tiene que ser más previsora”, concluye el presidente de Tracc.

Aumentan los coches que no pasan la ITV por contaminar

Los cambios que en mayo de 2018 se introdujeron en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV) con el fin de adaptarse a las exigencias de la Comunidad Europea han aumentado el número de vehículos que no pasan la prueba de la anticontaminación, tras lo cual se ven obligados a acudir al taller para resolver el problema y poder obtener la necesaria autorización para circular.

Así lo constata el presidente de la Asociación Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles de Cuenca (Tracc), Miguel Garrote, que asegura apreciar “mucha incidencia” en torno a esta cuestión, algo que achaca a que los técnicos de la ITV son “más estrictos, pues antes permitían que el coche pasara la revisión si estaba cerca del límite, mientras que ahora cumplen la ley y todo coche debe estar dentro, en perfecto estado”.

Con la nueva normativa, los centros de la ITV están obligados a disponer de nuevos sistemas de seguridad electrónicos que garantizan un mejor control de emisiones de humo contaminantes, con herramientas de lectura de diagnóstico que, por ejemplo, pueden detectar fraudes en los dispositivos anticontaminación.

Foto: Saúl García

En el caso de los vehículos diésel, en septiembre de 2018 entró además en vigor una nueva normativa que incluye la implantación del sistema de diagnóstico a bordo (OBD), el cual permite el acceso a la centralita electrónica de los vehículos y un control de emisiones mucho más exhaustivo y eficaz. Este diagnóstico a bordo también sirve para detectar manipulaciones en el cuentakilómetros, detectores de radares o softwares maliciosos.

Garrote advierte, eso sí, de que, al contrario a lo que algunos propietarios de coches creen, cada vehículo tiene que cumplir la normativa de humos no con respecto a la legislación actual, sino a la del año en el que lo adquirió, que antiguamente era menos exigente.

En los vehículos más antiguos el riesgo a contaminar es no obstante mayor ya que, con el tiempo, los sistemas anticontaminantes “tienden a anularse”.

Los avances tecnológicos complican la reparación manual en los talleres

Los avances tecnológicos han mejorado sustancialmente la capacidad y seguridad de los vehículos, pero, a su vez, complican las tareas de reparación y mantenimiento que son capaces de llevar a cabo los mecánicos de los pequeños talleres.

En concreto, según admite el presidente de la Asociación Provincial de Talleres de Reparación de Automóviles de Cuenca (Tracc), Miguel Garrote, “si antiguamente el motor llevaba diez cosas, ahora lleva 10.000, con lo cual la búsqueda del problema es mucho más compleja: hay que dedicarle muchas horas, y muchas veces no tienes los medios necesarios para acometer la reparación”.

Esto lleva a que muchas piezas avanzadas tecnológicamente y deterioradas tengan que ser directamente cambiadas por otras nuevas o que, dada su complejidad, tengan que ser derivadas a centros especializados que están fuera de Cuenca.

Foto: Saúl García

El papel de los pequeños talleres se reduce así, principalmente, a diagnosticar, encargar y cambiar las piezas que se hallen en mal estado, lo que ha reducido la mano de obra de mecánicos en las empresas en activo. Cambio que no se ha producido de un año para otro, de forma “progresiva”, y que se sigue produciendo.

Además, la situación se agravaría en el caso de que prosperara el todavía minoritario coche eléctrico, que al funcionar con batería eléctrica carece de muchos de los elementos de los coches convencionales cuya reparación y mantenimiento es vital para la facturación anual de los talleres del sector: aceite, filtros, correas de distribución, bujías o tubos de escape. Básicamente, junto al sistema eléctrico se deben mantener los neumáticos y las pastillas de freno, por lo que, de extenderse el coche eléctrico, la facturación de los talleres podría reducirse, advierten algunos expertos, entre un 38 y un 50 por ciento.

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