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Nely Reguera: "Hay que saber reírse cuando uno está haciendo el ridículo"

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25/11/2016 · Gorka Díez

La 19 edición de la Semana de Cine llega este viernes a su fin con la proyección de la película ‘María (y los demás)’, ópera prima de Nely Reguera (Barcelona, 1978), graduada en la Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña (ESCAC) que con anterioridad había dirigido cortometrajes como ‘Pablo’ y participado en los filmes ‘Tres días con la familia’, de Mar Coll, y ‘Blog’, de Elena Trapé. Su filme, que concursó en la sección Nuevos Directores de San Sebastián, está protagonizado por Bárbara Lennie, que da vida a una mujer de 35 años llena de inseguridades que trata de encontrarse a sí misma.


¿Qué se va a encontrar el público que acuda a ver ‘María (y los demás)’? 

Es una historia agridulce, como la vida misma, con momentos más divertidos y otros no tanto que habla sobre la crisis de María, una mujer de treinta y tantos años que tiene que atreverse a vivir su vida, algo que no ha conseguido hasta ahora.


Digamos que es una historia muy cotidiana, que cuenta un momento vital que puede atravesar cualquier persona… 

Sí, yo creo que es fácil que el espectador encuentre elementos con los que empatizar, porque todos de alguna forma, en algún aspecto u otro, hemos estado o estamos perdidos. Se muestran sentimientos que todos hemos podido tener en un momento dado, queramos reconocerlo o no. Y no solo de María, sino también del resto de personajes: sus familiares, sus amigos, su amante… Y a mí las películas que más me interesan son esas a cuyos personajes reconozco, con los que me puedo identificar, con los que me puedo reír incluso de mí misma.


Su protagonista es una mujer llena de inseguridades, que parece que no encaja en el mundo, a la que todos toman por rara…

Creo que sí que puede haber algunos que la traten como que es un poco rara, pero tampoco tanto, sino que ella misma es la que siente que no encaja. No se siente bien con ella misma y es algo que desprende...


El personaje la permite a Bárbara Lennie, acostumbrada a interpretar papeles muy intensos, afrontar un papel más cómico…

Bárbara tenía muchas ganas de hacer un papel más cómico, con momentos en que pudiera hacer un poco el payaso, algo que entiendo que para una actriz es agradable. Y para ella ha sido un trabajo muy bonito, tenía que soltarse y había que animarla a que se soltara, y nos lo pasamos muy bien: construir su personaje fue muy divertido.

El filme puede llegar a diferentes públicos gracias a ese punto cómico.

Es que yo creo que muchas veces somos cómicos aunque no queramos decirlo. Si nos permitiéramos mirar con cierta distancia lo que hacemos y cómo nos relacionamos, probablemente nos reiríamos más que otra cosa. Para mí el drama de María había que contarlo desde cierta distancia y con humor, porque si no me hubiera parecido excesivo. María es un personaje que se toma demasiado en serio a sí misma, muy dramática, y le falta reírse, de modo que había que contarlo desde el lado contrario, donde nos pudiéramos reír, con cariño, pero reírnos. Hay que saber reírse cuando uno está haciendo el ridículo.


Salvo Lennie y Julián Villagrán, el reparto quizá no cuente con actores muy populares pero sí experimentados y muy naturales en pantalla...

Para mí el casting era muy importante y estuve muy contenta con él. Creo que todos son actores muy buenos, además muy generosos y encantadores, con los que ha sido muy fácil trabajar. Además, gracias a la complicidad, han construido una familia, lo cual siempre es difícil, siendo cada uno de un lado. Y lo de populares me parece que es algo muy relativo: un actor popular no significa que sea bueno.


Está rodada en Galicia, entiendo que por su procedencia…

Es por un componente sobre todo emocional, porque, aunque la historia podría ocurrir en muchos sitios, soy de padre gallego y madre catalana, y entonces de alguna forma asociaba Galicia a todas las reuniones sociales. Me hacía ilusión hacerlo allí porque además la primera versión del guion la escribí un verano que estaba en Galicia. Y de alguna forma como que se impregnó de ese paisaje. Hay una escena que transcurre en la playa que solo tiene sentido en una playa atlántica.


¿Cómo espera que funcione la película en los cines, porque fácil en estos momentos no es llegar al público?

La esperanza no hay que perderla (ríe). Yo por los diferentes pases que se han hecho en San Sebastián y en otros festivales creo que la mayoría del público conecta con la película, que se lo pasa bien. Ahora se trata de que la gente se anime y la vaya a ver al cine. Porque el problema es que muchas veces la gente no va a ver las películas al cine. O va muy poca gente. Entonces yo espero que se animen y le den una oportunidad. Y que la vean en cuanto se estrene: que no se esperen mucho. Pero al final creo que todo es un poco como una lotería. Así que no tengo idea de qué pasará..


Supongo que hacer realidad el primer largo le habrá costado muchísimo…

Es un proceso muy largo, sí, porque hasta que consigues la financiación… Además nos coincidió con el momento más álgido de la crisis, y lo cierto es que tardamos en levantarlo. Lo más duro y pesado es esa espera. Luego, una vez que tienes la financiación, aunque sea menos de lo que querías, es cuestión de ponerse y hacerla. Y en eso disfruté. 


¿Cree que el hecho de ser mujer dificulta más dirigir una película? ¿O es igual de difícil para hombres y mujeres? 

Yo creo que por ser mujeres sí que hay más trabas. Y eso que yo me considero muy afortunada, aunque solo acabo de empezar. Pero viendo los porcentajes del cine dirigido por mujeres y el dirigido por hombres, e incluso el de mujeres y hombres que son directoras de fotografía, la diferencia es muy grande. No se corresponde con la gente que quiere y está intentando dirigir. Así que aún hay mucho camino por recorrer. Pero tanto en el cine como en otras profesiones. 


¿Con qué directores conecta? Se ve cierta influencia del cine de Mar Coll, con la que trabajó en ‘Tres días con la familia’… 

Mar Coll sí que me gusta mucho, también Jonás Trueba, con el que comparto muchas cosas. También Mia Hansen-Løve, Noah Baumbach. Y luego Rohmmer, Woody Allen…


En el caso de Jonás Trueba, su cine también ahonda mucho en la vida cotidiana aunque ‘María (y los demás)’ es más accesible para todos los públicos…

No sé qué decir. Para mí ‘Los exiliados románticos’ es una historia que llega mucho. Luego es verdad que hay películas que pueden llegar de una forma más fácil y otras que pueden requerir de un mayor esfuerzo, pero como público también me interesa un cine que me haga trabajar, que me exija, que no me lo de todo hecho: que yo, como espectador, tenga un espacio para pensar la película y hacérmela mía. 


Da clase en la ESCAC de Barcelona. ¿Cómo ve a la gente joven? 

Lo que veo es gente con muchas ganas y con mucho entusiasmo, y también por supuesto que hay mucho talento. Quizá son un poco más conscientes que mi generación de lo difícil que está. Pero ahí van. Y, aunque es generalizar, puede que tengan más iniciativa. Aunque por un lado es muy complicado hacer cine,  por otro la tecnología ha facilitado que sea más fácil conseguir una cámara más o menos digna y luego montar en casa. Obviamente no es la mejor calidad, pero pueden hacerse cosas que en mi época no eran planteables.

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